Otro de los
misterios inexplicables de nuestro mundo sobre El triángulo de las Bermudas
Formado por
Puerto Rico, Bermudas y Cayo, surgió en la década de los 60s y 70s, incluido
como fenómeno paranormal o de ovnis, misterios del mar donde señalaban
desaparición de buques, objetos no identificados saliendo del mar o la
desaparición de aparatos hechos por el hombre según escritores como:
Charles Berlitz,
Richard Winer, John Wallace, Jay Gourley y más decían existir anomalías
magnéticas
Inclusive hasta
nuestros días. Aún misteriosas
El 11 de junio de 1998, el vuelo
1844 de la US Airways con destino a Filadelfia desde San Juan de Puerto Rico,
se encontró con una turbulencia considerable en pleno vuelo: una perturbación
lo suficientemente fuerte como para suspender el servicio de bebidas y comida
inmediatamente.
El capitán se disculpó
profusamente con los pasajeros indicando que el aparato se encontraba
"fuera del alcance de cualquier radar basado en tierra"
Por consiguiente, no
podía solicitar el cambio a una menor elevación. Mientras
que el Boeing 737 seguía siendo juguete de las corrientes de aire, algunos
pasajeros comentaron abiertamente sobre el Triángulo de las Bermudas, omitiendo
las consecuencias sufridas por los aviones que entran en dicha zona. Después de
varias horas, la turbulencia se redujo y el avión llegó a su destino sin
percances. La turbulencia y los bolsones de aire pueden resultar atemorizantes,
pero los viajes que parecen carecer de incidentes pueden ser igual de espeluznantes,
como veremos a continuación:
El ejemplar de la revista Pursuit
de julio de 1973 incluyó un caso bastante dramático narrado por Robert J.
Durant, conocido por sus pesquisas ufológicas, entrevistó a un piloto que
volaba el trayecto entre la ciudad de Nueva York y San Juan de manera
rutinaria, acostumbrado a los disturbios que suelen producirse en la zona y que
en ocasiones han sido lo suficientemente fuertes como para arrojar a los
pasajeros de un lado de la cabina al otro, el piloto dijo que oficiales y
tripulación comentaron sobre la tranquilidad del vuelo.
Pero poco después de haberse producido
el comentario, destellos de electricidad estática de color violáceo se
vieron. El 13 de abril de 1963, la tripulación de un Boeing 707 viajando desde
San Juan hasta Nueva York presenció algo totalmente inesperado, luego de haber
despegado normal del aeropuerto de Isla Verde y ascendido a la altura de
crucero de 30,000 pies media hora después de haber dejado Puerto Rico, el
copiloto advirtió a sus compañeros de vuelo que se producía un fenómeno desconocido
debajo del reactor una enorme "burbuja" que se formaba en la
superficie del Atlántico.
Los hombres en la cabina de vuelo
del 707 no daban crédito a lo que estaban viendo. La burbuja aumentaba de
tamaño, y los cálculos posteriores realizados por el piloto indicaron que el
fenómeno tenía casi una milla de ancho por media milla de alto. ¿Habían
presenciado, acaso, una detonación submarina, una erupción volcánica, o uno de
los fenómenos característicos de la zona? Treinta y ocho años después, "la
burbuja" sigue siendo un misterio. Algunos han aventurado la posibilidad
de que la tripulación del 707 pudo haber presenciado la explosión submarina de
un dispositivo termonuclear, o una prueba artificial siendo realizada en el
fondo del mar.
Las manifestaciones de alta
extrañeza no resultan fuera de lo común en esta región del Atlántico, aunque, a
veces, su explicación resulta prosaica. El 21 de agosto de 1969, los ciudadanos
de la República Dominicana presenciaron una enorme nube blanca que se expandió
a dimensiones prodigiosas, formando círculos concéntricos antes de disiparse.
El pánico cundió entre los testigos, quienes temían que "el fin del
mundo" había llegado, o que la nube presagiaba algún evento de significado
oculto. No obstante, resultó ser parte de una operación denominada
"proyecto Stormfury", cuya meta consistía en acribillar a los
huracanes con yoduro de plata para disminuir su potencia. Semejantes
experimentos, realizados a alturas estratosféricas, a menudo resultan visibles
a cientos de millas de distancia. Otros afirman que el fin del misterio en el
confín occidental del Atlántico Norte se debe a circunstancias tan extrañas
como las desapariciones.
A comienzos de la década de los
'50, el Reverendo Donald Omand - cuya fama en el mundo de lo paranormal
alcanzaría dimensiones insospechadas después de sus exorcismos en el lago Ness
y en varias casas encantadas en Inglaterra - aceptó la invitación extendida por
un amigo de Miami a dar un paseo en su yate, "Dainty Dinah". Cuando
el yate perdió de vista la costa de la Florida, se produjo un cambio abrupto en
las condiciones meteorológicas, y la embarcación quedó a la merced de una mar
embravecida y vientos aullantes. El propietario del yate informó al reverendo
que los cambios repentinos eran característicos del "Triángulo de las
Bermudas". Nunca sospeché que veinte años más tarde me vería enfrascado en
un intento por desentrañar sus misterios y vencer las fuerzas diabólicas que lo
ocupaban", escribiría Omand en sus memorias. "Aunque en aquel momento
no pude atisbar el futuro, estaba muy consciente del presente".
El reverendo Omand describió que
el sonido producido por el viento y las olas se parecía un canto, o gemidos
provenientes de cientos de gargantas, cambiando de una nota musical a la otra.
Se dio cuenta de que lo que presenciaba era un evento sobrenatural.
"Repentinamente, la tormenta amainó y dejé de escuchar el canto. Me di
cuenta entonces de que las voces que cantaban llevaban siglos de estar muertas:
se trataban de las almas de los esclavos africanos que murieron en el cruce
desde África hasta las colonias americanas. Muchos de ellos habían sido
arrojados por la borda en esta parte del mar", escribió Omand. Antes de
regresar a Inglaterra, el reverendo comentó su teoría con algunos
estadounidenses, quienes la encontraron francamente descabellada. Pero otros,
como el Rev. Martin Luther King, le escucharon con gran interés y coincidieron
con su interpretación.
El 16 de enero de 1978, el
reverendo Omand realizó su exorcismo del Triángulo, un evento cuidadosamente
sincronizado con otras ceremonias que se llevarían a cabo en Miami y en Puerto
Rico. "Se ofrecerán plegarias por todos los que han muerto en el
Triángulo, y por los esclavos que murieron durante el cruce desde África,
pidiendo a Dios que el amargado corazón, vivo o muerto, responsable por las
condiciones del mar, conociese la compasión cristiana y pudiese superar los
poderes del Maligno".
A las 7:30 a.m., el reverendo
comenzó el exorcismo, concluyendo con el rito mozárabe y la invocación final,
esparciendo agua bendita sobre las aguas del Atlántico. Omand se desmayó poco
después de haber concluido el rito, advirtiendo a los presentes que era algo
que siempre le sucedía.
Doce días después, el 28 de enero
de 1978, un Boeing 727 de la aerolínea National que volaba entre Miami y
Newark, perdió potencia en sus tres motores y cayó casi en picada a una
distancia de siete mil pies. La avería en los tres motores era algo que iba
contra todos los cánones de la aviación moderna, pero cinco minutos después,
los tres motores volvieron a funcionar y no hubo muertos que lamentar. Se
afirmó que el final feliz del incidente se debió al éxito de la ceremonia
realizada por el reverendo Omand.
Conclusión
¿Existen regiones en el mar que
infundan más temor que otras, o que son más misteriosas que otras, o acaso sólo
se debe a la percepción humana de los hechos? Después de todo, cada uno de los
cuerpos de agua de nuestro mundo tiene su propia causa de enigmas sin resolver
y regiones en dónde se producen anomalías. Debido a la ubicación del continente
americano con respecto al Atlántico, y los patrones de conquista y emigración
seguidos por las naciones europeas, tal vez conocemos este mar un poco mejor
que otros, pero exista o no un Triángulo de las Bermudas, siempre habrá
misterios marinos que comentar.
El triàngulo de las bermudas definitivamente es
ResponderEliminarun fenomeno misterioso diabolico, porque si fuera algo del planeta seria normal y existiria un por que? se desaparecen las cosas que pasan por allì si fueran fuerzas de la naturaleza no precisamente se tendria que desaparecer lo que ha hecho el hombre, tal vez es alguna especie de ovnis o demonios que quieren saber y experimentar con estas cosas que desaparecen cada vez que algo pasa x alli el misterio amuenta cada vez mas por que todavìa no hay una respuesta segura y razònable