26/9/11

Atlántida ¿Realidad?

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En los confines de la historia, y hasta nuestros días persiste el misterio de La Atlántida como una ¿Realidad? A la fecha y a ciencia cierta aparecen probables teorías, en que, según se dice, era una tierra abundante en recursos naturales, con vegetación exuberante y existencia de valiosos yacimientos minerales de plata y oro.
La gente que la habitaba, era un pueblo que gozaba de alto nivel científico y cultural, en el centro sobre   la cima de una pequeña colina, se levantaban un palacio y un templo, en torno a los cuales se extendía la gran ciudad, de 19 kilómetros de largo, un amplio canal permitía el paso de barcos de vela, otras vías de agua formaban círculos concéntricos; el canal se comunicaba con el mar abierto a través de un sistema de muelles y puertos, que exportaba los productos del país a todo el mundo conocido.
La Atlántida era un país rico y célebre; tanto que, a pesar de que desapareció de la faz de la Tierra muchos siglos antes de la era cristiana, el nombre resulta aún más familiar a los hombres de hoy que muchas de las naciones que le sobrevivieron.
Según Platón
La única descripción de la Atlántida que nos ha legado es obra del filósofo Platón, y data de 347 ac. Pero ni Platón es testigo, no hizo más que repetir los relatos escritos por un viajero ateniense, Solón, quien a su vez repetía lo que había oído contar a los sacerdotes egipcios. La historia relatada por Platón indica que la Atlántida era una gran nación, pero que entró en un período de decadencia porque cayó en abominables formas de corrupción y se mereció así un terrible castigo. 
"En un día y una noche" la isla entera, de 560 kilómetros de anchura, fue destruida por una catástrofe de gran magnitud, destrozada por una explosión volcánica a la que siguió un maremoto en veinticuatro horas desapareció bajo el mar.
Un fotógrafo americano llamado Edgar Cayce, en la etapa que va de 1923 hasta su muerte en 1945, alcanzó celebridad como curandero y visionario tuvo una visión sobre la Atlántida, a pesar de que nunca había leído las obras de Platón acerca de la Atlántida, afirmaba que viajando hacia atrás en el tiempo, había visitado mentalmente la Atlántida. Su descripción coincidía en muchos puntos con la que el filósofo griego dejara escrita 2300 años antes. Cayce agregó que la Atlántida fue destruida por una explosión atómica, ya que sus habitantes dominaban la ciencia de la fisión nuclear, ocurrió alrededor de 10000 años antes del nacimiento de Cristo, fecha bastante aproximada a la que estableciera Platón. El vidente americano situó geográficamente la Atlántida en la isla de Bimini septentrional, pequeña integrante de las Bahamas, y pronosticó que en 1968 o 1969 podrían descubrir algunos aspectos de los antiguos templos de la civilización perdida. Parecía afirmación ridícula, sin embargo, en 1968 un veterano zoólogo y experto buzo americano, DR. J. Manson Valentine, descubrió bajo el mar, a la altura de la costa de Bimini septentrional, una extraña estructura pétrea que se convertiría en un misterio de la Atlántida. Al principio Valentine sólo consiguió vislumbrarle desde el aire más, cuando se sumergió para investigar encontró que esa estructura constituía al parecer un enorme puerto, malecones cerrados y muelles, siendo esto relacionado por algunos con la Atlántida. El muro principal, de alrededor de 600 kilómetros de longitud, estaba construido con inmensos bloques de piedra, de más de cinco metros cuadrados cada uno.
Las expediciones posteriores apoyaron y refutaron, alternativamente, las conclusiones del doctor Valentine con respecto a la Atlántida. Estas conclusiones, en lo fundamental, decían que la estructura pétrea era un puerto construido por el hombre.
En 1970, el doctor John Hall, profesor arqueólogo de la Universidad de Miami, dirigió una expedición investigó el lugar y señaló: Estas piedras son de un fenómeno natural, llamado erosión costera del Pleistoceno, no hemos encontrado evidencia de ninguna clase que permita pensar que ese muro es fruto de trabajo humano, por lo tanto, lo siento por aquellos que crean en la vieja leyenda, una nueva Atlántida ha sido desechada.
Sin embargo, las dos últimas expediciones americanas a Bimini con objeto de estudiar los supuestos restos realizadas en 1975 y 1977, regresaron con hallazgos que inducen a conclusiones muy diferentes. El jefe de la expedición, el doctor David link, de California, sacó a la superficie un bloque pétreo cuyos bordes habían sido trabajados con punzones, formando estrías, su conclusión fue "Pensándolo bien, creemos que la estructura de Bimini es de origen arqueológico y no geológico, pero el propósito con que fueron hechas esas obras no pasa por ahora, de ser un tema de especulación, sin embargo los geólogos dicen que estas supuestas evidencias no son más que formaciones naturales llamadas
"roca de playa"
A pesar de todo, el lugar más probable donde tal vez haya existido alguna vez la Atlántida, entre los numerosos sitios que han propuesto, no está en el Caribe, ni en el Atlántico, en la actualidad, muchos arqueólogos creen que Platón cometió dos errores fundamentales en su descripción de la isla perdida, primero, es casi seguro que la Atlántida, si existió alguna vez, no estuvo "más allá de las Columnas de Hércules" sino en el mismo Mediterráneo, segundo término, cuando Platón afirma que el holocausto de la Atlántida se produjo 9000 años antes de Cristo, tal vez debió haber escrito 900, de esta manera, la fecha de desaparición quedaría situada aproximadamente 1500 años antes de Cristo en lugar de 9600 mencionados por Platón. Y, más o menos en 1500 antes de la era cristiana, el Mediterráneo fue escenario de uno de los más espantosos cataclismos de la antigüedad.
Los arqueólogos saben hoy que la civilización tal como la describe Platón, es muy similar a la desarrolladísima cultura minoica, que floreció durante la Edad de Bronce, hasta el siglo XV ac, en las islas del mar Egeo. La cultura minoica desapareció bruscamente alrededor de 1470 ac, y hasta ahora nadie ha podido explicar por qué, pero hoy sabemos que alrededor de esa fecha el centro de la isla de Minas de Kalliste (que se conoce actualmente como Santorín y está a mitad de camino entre Creta y Grecia continental) estalló por obra de una erupción volcánica de incalculable poder destructivo, el cráter abierto en medio de la isla fue cubierto de inmediato por el mar, los hallazgos realizados hasta ahora en excavaciones permiten a los científicos precisar un cuadro estremecedor de los sucesos que se produjeron en la isla hace casi 3500 años.
El cráter lanzó al aire roca fundida, ceniza y piedra pómez sobre las embarcaciones hacinadas de la posible Atlántida; la gente de los barcos, sufrió una muerte lenta, horrible, mientras el torrente de lava ardiente crecía y hacía irrespirable la atmósfera. Para algunos habitantes de Minos o la Atlántida, la agonía terminó con la llegada de una ola gigante, tal vez de 60 metros de altura, que barrió la isla y destrozó las embarcaciones, la enorme ola, que viajaba a más de 240 kilómetros por hora, alcanzó pronto Creta, corazón del imperio minoico, el agua arrasó todas las ciudades y aldeas a lo largo de la costa septentrional y destruyó el puerto que abastecía a la capital, Knossos. La ola gigantesca prosiguió su marcha hacia la costa norte de África; allí sus efectos pueden haber dado origen al relato del Viejo Testamento acerca de la separación del mar Rojo, que permitió el éxodo de Moisés. También se ha propuesto una teoría según la cual la lluvia de cenizas provocada por el volcán habría sido responsable de las plagas que azotaron Egipto y en las cuales se basó el relato bíblico. La lluvia de cenizas abarcó un área de más de 16,000 kilómetros cuadrados.
Hoy, cuando figura en los mapas con el nombre de Santorín, la isla aparece dividida en fragmentos y desolada bajo una estéril capa de cenizas; en realidad, se ha convertido en un grupo de pequeñas islas, las dos principales, Thesa y Therasia, se caracterizan por sus inaccesibles acantilados, de 300 metros de altura divididas por una vía de agua de doce kilómetros de ancho, que en algunos tramos tiene 300 metros de profundidad. El agua del mar ha cubierto la caldera, el corazón muerto del volcán, formada cuando la roca fundida se enfrió y se desplomó.
En el centro del gran cráter cubierto ahora por el mar (en el punto donde alguna vez pudo haberse levantado el palacio y el templo principal de la Atlántida) existen dos islotes, que surgieron de las profundidades muchos años después de la catástrofe, constituidos por rocas de lava negra, y a veces de ellos se elevan columnas de humo pálido recuerdo del cataclismo que tal vez destruyó el legendario reino de Atlántida.

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