14/7/11

Para:“Todas mis hijas”

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Mi última carta
En el lugar más profundo de mí ser, que pronto dejará de estar, para partir al plano que siempre desee, les dejo unas líneas de reflexión:

En mi vida, recorrí, ¡Tantos caminos!
De alegrías pocos…
De paz contados….
De sufrimiento... la mayoría de mis años.

Sin embargo
¿Qué podría decirles al retirarme?

Qué en los finales de los años, encontré por la inmensa soledad,

“La Sabiduría de la vida”

¿El por qué de nuestra existencia en este mundo humano?

Qué por ustedes mismas deberán conocer, si logran, la entrega absoluta y fe a la divinidad del todo.

¡La verdad en la perfección, que tenemos frente a frente, y aprendemos a verla, o algún día, hacia el final de los años les llegará… otros, ni partiendo la verán jamás!

Encontré
“El verdadero amor, no humano… no es él… quién creemos merecedor de esta vida, es más profundo”

Aprendí, a perdonar
Sí acaso hice, si acaso no hice.


Aprendí…
Que lo más cruel sobre la existencia de paso en este mundo, es 


“El Humano” que nunca perdona

Porque cuando aun, no ha pasado por los mismos errores o peores, que también cometerá, tampoco se le perdonaran.

Aprendí en soledad

Que, al no existir “Nadie junto a ti”

Quieras o no, debes afrontar los más duros momentos, fríos, hambre y soledad, levantarte

¡Aunque tus pies perdidos de la fuerza te lo impidan!

Sobre llevar cada día, aunque el llanto constante de los días, acabe lentamente con tu ilusión como parte fundamental del existir.

Conocí…
Que un hijo es lo más amado, pero también, que con verdad o sin ella, podrá juzgarte, olvidarte, como si fueras el peor de los demonios del mundo en ellos.
Perdoné, porque pequé como tú, él o aquél lo hará, yo de distinta manera a la tuya, pero

 ¡Nadie se salvará de caer!

Yo, en mis errores, tú en peores o menores, sólo a tus finales, tú propia consciencia… te revoloteará una y otra vez en cada día, hasta hacerte llorar lágrimas de sangre, por mínimo o inconsciente que pudiesen haber sido tus propios errores.

La materia…
Entendí, que no servía, solamente era el artefacto cómodo de los deseos, pasados ellos u obtenidos, si comprendes que solamente es el artefacto de servicio y no la riqueza de tu existir, te retiras con el alma firme, porque lograste despojar la materia para entonces ver tú espíritu.

¿Con qué sentimiento me retiro?

Profundo y largo dolor que no hubiese deseado, porqué jamás recuperé el gran amor que les tuve a mis hijas, porque dejé por sus acciones de amarlas…

AUN CON MIS DEFECTOS, por qué ellas, nunca pudieron amarme o entenderme, se olvidaron de mi ser existente, produciendo un dolor de años horas días y minutos tan incalculable, qué ni al peor enemigo de mi existencia hubiese deseado que viviera cómo hacia los finales viví.

¿Comprendí esos errores?

Desee ¡NUNCA!…
Haberlos cometido, porque con su silencio me mataron elección de amor, pude reconocer
¡CON SANGRE!
¡Qué NUNCA debes equivocarte aunque seas imperfecto!

Porque vivirás el resto que te quede en soledad, desprecio y enfermedad, donde aunque tu fuerza haya terminado, padezcas sed o frío, no habrá nadie para taparte o quitar tu sed.

Me retiro como no hubiese deseado…

¡Con enorme tristeza!

Puedo recalcar que, nunca hubo alguien que realmente me quisiera

¿Por qué?
Me retiro sin saber…
Intente ser el mejor hombre del mundo, sin errores, sin defectos, ¡Intachable!

Pero las piedras del camino lograron hacerme caer, y aunque quise llegar blanco o limpio al final, lo siento ante Dios.

¡No ante los humanos que me trataron!

Porque aquellos que me rodearon, se lavaron las manos y enfermo y pobre, me olvidaron.
Nunca me concedieron una última oportunidad, cuándo yo, concedí todas las que pude.

¿Cómo fui en verdad?
Me retiro ante Dios, en paz, por qué sé, que él vivió junto conmigo mis últimos años, me abrió las puertas para decaer mi orgullo, para entender mis errores puramente, para saber que nada

¡Era tan grande o tan malo, como para no poderme perdonar ni a mí mismo!

Finalmente

Vivan, hagan, juzguen pero no olviden que:

¡Con la vara con que midas, serás medido!

No una vez,… ¡Toda tu vida!

No tengo rencor, las palabras no suenan gratas al oído cuando son verdad, tengo nostalgia y tristeza irreparable, que creo donde parto, ya no se siente más.

¿No supe amar?

Como humano, creí haberlo hecho, pero cuando tienes en tus manos la responsabilidad ante “Dios” de crear seres humanos (hijos)

Nadie es tan perfecto como para retirarse creyendo ser el mejor, solo repetimos sin querer patrones que aprendimos de nuestros padres, que, precisamente cuando tanto nos dolieron de ellos, sin querer inconscientemente volvemos a reflejar en nuestros hijos, por los que después somos amados o juzgados con la más cruel de las acciones humanas.

Y

 ¿A quién ame en mi vida a parte de mis hijas?

Nunca pude decir la palabra “Te amo” porque a mi manera de ser, debía decirse al sentirse totalmente, y encontré dos personas:
Cynthia (De preparatoria quien me escuchó en mis últimos momentos)
 “Guadalupe”
En quién confié ciegamente y amé sin medida, con defectos o virtudes, pleitos o alegrías, riquezas que aunque para ella consideró más… ¡de pobreza! luche contra todo por amar.

Les digo a todos:
No hay peor lucha, que la lucha interna de uno mismo por ser feliz y liberar los traumas del pasado…

Fueron años enteros de mi vida luchando contra mí mismo por lograrlo, provenía de un pasado de muy amargo sufrimiento, que cuándo logré al fin ser feliz por ayuda psicológica y psiquiátrica
¡Todos partieron!

Entonces regresé a la soledad peor de cuándo niño, porque jamás volví a tratar más humanos que mi ex familia retirada de mí.
Más encontré la paz, la luz y guía de todos los caminos:

“Dios” de quién finalmente comprendí…
¡Nunca debía haber soltado, y tal vez mi vida hubiese sido diferente! O

¿Tenía que sufrirlo para entenderlo?

No lo sé, pero cada quién en esta vida tenemos una misión que cumplir, que sólo hasta que se cumple en totalidad, nos retiramos cuándo él, viene por nosotros, comprendí que, no es a la hora que nosotros por intentos de suicidio queremos, es cuándo en verdad, cumplimos con lo que en esta vida, teníamos que cumplir… ¡Dios!

Las bendigo, como siempre lo hice, lástima que el orgullo fue más fuerte que su amor, pero los años serán los que se encarguen de regresar lo que siembren.

Insisto, feo al oído, suena la verdad…

Pero cuándo la sabiduría toque su momento, cada quién en su interior, lo vivirá tal cual lo leen, no porqué yo lo escriba, es porque desde años antes, ya estaba escrito.

Lo que siembras “Cosechas”

Y no puedo decir que sembré desamor, porque no fue mi intensión consciente absoluta, sí sé, que él, en su luz y gran existencia me lo explicará, porque en vida humana, nunca pude entender el

¿Por qué, de tanto sufrir?

José (era mi primer nombre) 
para que escribir todo. 
tiene 
¿Algún caso ahora?


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