17/6/11

Taoísmo

Varios temas gratis de todo para todos día con día

Taoísmo

Confucio (KUNG-TSE): 
Los Cuatro Libros


A pesar de que el Confucianismo puede considerarse opuesto a Taoísmo  -- buscando el primero armonía del hombre con la sociedad, el segundo se centra en hallar armonía del hombre con el Universo.
(Tao)-- Sus fundamentos pueden encontrarse en los "Cuatro Libros" de Confucio:
 1.-Primer Libro Clásico
 (Ta-Hio o Gran Ciencia) atribuido al nieto de Kung-Tse dedicado a los conocimientos de la madurez.

2.-Segundo Libro
(Chung-Yung o Doctrina del Medio)
 las reglas de conducta humana, ejemplo de buenos monarcas y justicia de los gobiernos.

3.-Tercer Libro
(Lun-Yu o Comentarios filosóficos)
conocido como Analectas, resume lo esencial de la doctrina de Kung-Tse.

4.-Cuarto Libro
(Meng-Tse o Libro de Mencio) compuesto por su seguidor, que vivió entre los años 371 y 289 a. C



                      Primer.. Libro ..Clásico
Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones.
Cuando conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de perfección que nos habíamos propuesto.
Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser.
¿No sería más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios?,
¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres?
Para conseguir que nuestras intenciones sean rectas y sinceras debemos actuar de acuerdo con nuestras inclinaciones naturales.

Cuando el alma se haya agitada por la cólera, carece de fortaleza; cuando el alma se halla cohibida por el temor, carece de fortaleza; cuando el alma se halla embriagada por el placer, no puede mantenerse fuerte; cuando el alma se halla abrumada por el dolor, tampoco puede alcanzar esta fortaleza. Cuando nuestro espíritu se haya turbado por cualquier motivo, miramos y no vemos, escuchamos y no oímos, comemos y no saboreamos.

Raras veces los hombres reconocen los defectos de quienes aman, y no acostumbran valorar las virtudes de quienes odian.
Lo que desapruebes de tus superiores, no prácticas con tus subordinados, lo que desapruebes de tus subordinados practícalo con tus superiores. Lo que desapruebes de quienes te han precedido no practiques con quienes te siguen, lo que desapruebes de quienes te siguen no hagas a los que están delante de ti.
No dar importancia a lo principal la inteligencia y carácter, y buscar sólo riquezas, puede dar lugar a la perversión de los sentimientos del pueblo, que valorara únicamente las riquezas entregándose sin freno al robo y saqueo.
Si el príncipe utiliza rentas públicas para aumentar su riqueza, el pueblo imitará el ejemplo, dará rienda suelta a sus más perversas inclinaciones; si contrario, el príncipe utiliza rentas públicas para el bien del pueblo, se mostrará sumiso y se mantendrá en orden.
Si el príncipe o los magistrados promulgan leyes o decretos injustos, el pueblo no los cumplirá y se opondrá a su ejecución por medios violentos y también injustos.
Quienes adquieran riquezas por medios violentos e injustos del mismo modo las perderán por medios violentos e injustos.
Sólo hay un medio de acrecentar las rentas públicas de un reino: que sean muchos los que produzcan y pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación. Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán siempre suficientes.
                      Segundo.. Libro ..Clásico
La situación en que nos hallamos cuando todavía no se han desarrollado en nuestro ánimo la alegría, el placer, la cólera o la tristeza, se denomina "centro". En cuanto empiezan a desarrollarse tales pasiones sin sobrepasar cierto límite, nos hallamos en un estado denominado "armónico" o "equilibrado". El camino recto del universo es el centro, armonía es su ley universal y constante.
Cuando el centro y armonía han alcanzado su máximo de perfección, la paz y el orden reinan en el cielo y  tierra, y todos los seres alcanzan su total desarrollo.
El hombre noble, cualquier circunstancia en que se encuentre se adapta a ellas para mantenerse siempre en el centro. Sí consigue una nueva virtud, se apegaba a ella, la perfecciona en su interior y no la abandona en vida.

El camino recto o norma de conducta moral debemos buscarla en nuestro interior. No es verdadera norma de conducta la que se descubre fuera del hombre, que no deriva directamente de la naturaleza humana.
Quien desea a los demás lo mismo que desea para sí, no hace a sus semejantes lo que no quisiera le hicieran a él, posee rectitud de corazón y cumple la norma de conducta moral que la propia naturaleza racional impone al hombre.
La perseverancia en el camino recto y la práctica constante de las buenas obras, cuando han alcanzado su grado máximo de perfección, producen óptimos resultados; del mismo modo,
el fiel cumplimiento del deber dará lugar a beneficios sin límite, siendo su causa unas fuerzas de naturaleza sutil e imperceptible.
Existen cinco deberes fundamentales, comunes y tres facultades para practicarlos. Estos deberes se refieren a las cinco relaciones siguientes:
las relaciones que debe existir entre el príncipe y los súbditos,
entre el padre y sus hijos,
entre el marido y la esposa,
entre los hermanos mayores y los menores, y
entre los amigos.
El recto comportamiento en estas cinco relaciones constituye el principal deber común a todos los hombres.
Para el buen gobierno de los reinos es necesaria la observancia de nueve reglas universales: el dominio y perfeccionamiento de uno mismo, el respeto a los sabios, el amor a los familiares, la consideración hacia los ministros principales funcionarios del reino, la perfecta armonía con todos los funcionarios subalternos y con los magistrados, cordiales relaciones con todos los súbditos, aceptación de consejos y orientaciones de sabios y artistas de los que debe rodearse el gobernante, la cortesía con transeúntes y extranjeros, y trato honroso y benigno para con los vasallos.
Si antes de ponernos a hablar determinamos y escogemos previamente las palabras, nuestra conversación no será vacilante ni ambigua. Si en todos nuestros negocios y empresas determinamos y planeamos previamente las etapas de nuestra actuación, conseguiremos con facilidad el éxito.
El no fiel y sincero con amigos, jamás gozará de confianza de sus superiores.
Cuando el hombre prudente es elevado a la dignidad soberana, no se enorgullece, si su posición es humilde, no se rebela contra ricos y poderosos. Cuando el reino es administrado con justicia y equidad, bastará su palabra para que le sea conferida la dignidad que merece; cuando el Reino sea mal gobernado, y se produzca disturbios, bastará su silencio para salvar su persona.
Todos los seres participan en la vida universal, y no se perjudican unos a otros. Todas las leyes de los cuerpos celestes y las que regulan las estaciones se cumplen simultáneamente sin interferirse entre sí. Las fuerzas de la naturaleza se manifiestan tanto haciendo deslizar un débil arroyo como desplegando descomunales energías capaces de transformar a todos los seres, y en esto consiste precisamente la grandeza del cielo y de la tierra.
El sabio pretende que sus acciones virtuosas pasen desapercibidas a los hombres, pero día por día se revelan con mayor resplandor; contrario, el hombre inferior realiza con ostentación las acciones virtuosas, pero se desvanecen rápidamente. La conducta del sabio es como el agua: carece de sabor, pero a todos complace; carece de color, pero es bella y cautivadora; carece de forma, pero se adapta con sencillez y orden a las más variadas figuras.
Contrólate a ti mismo hasta en tu casa; no hagas, ni aún en el lugar más secreto, nada de lo que puedas avergonzarte.
Sin ofrecer bienes materiales el sabio se gana el amor de todos; sin mostrarse cruel ni encabezado, es temido por el pueblo más que las hachas y las lanzas.
La pompa y la ostentación sirven de muy poco para la conversión de los pueblos.
                  Tercer.. Libro ..Clásico
Si el hombre sabio observa una conducta mala, no inspirará respeto; si se limita a estudiar, sus conocimientos no serán profundos, ser siempre sinceros, fieles y actuar con buena fe. No entabléis amistad con personas de virtud o conocimientos inferiores a los vuestros. Si tenéis algún defecto, procurad corregirlo.
La cortesía de nuestras actuaciones se fundamenta en el respeto y comprensión hacia todos.
" hombre superior " el que pone en práctica sus ideas, y después predica a los demás lo que él ya realiza.
Verdadera ciencia es conocer que se sabe lo que se sabe,  ignorar lo que se ignora. En esto consiste la verdadera sabiduría.
Escucha sin descanso para disipar tus dudas; mide tus palabras, para que nada de lo que digas sea superfluo
y lograrás evitar todo error. Obsérvalo todo, para prevenir daños que pudiera ocasionar insuficiente información Controla tus acciones, y no tendrás que arrepentirte con frecuencia. En cuanto tus palabras sean rectas, y no debas arrepentirte de tus acciones, serás digno del cargo que ocupas.
Conocer lo que es justo y no practicarlo es una cobardía.
El hombre superior no discute ni se pelea con nadie, discute cuando es preciso aclarar alguna cosa, pero cede lugar a su antagonista vencido y sube con él a la sala; terminada la discusión, bebe con su contrincante en señal de paz. Estas son las únicas discusiones del hombre superior.
Los hombres ambicionan riquezas y honores, pero si no puede obtenerlos honesto y recto, debe renunciar a estos bienes, huyen de la pobreza de injurias, pero, si no pueden por caminos honestos y rectos es preciso aceptar estos males.
Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía.
Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.
Observad a los sabios para comprobar si vosotros poseéis sus virtudes. Observad también a los perversos para meditar en vuestro interior si estáis libres de sus defectos.
Los que controlan en todo momento sus actos, raras veces se desvían del camino recto.
Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras virtudes.
El hombre prudente es parco en el hablar pero activo en el obrar
Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en sus acciones Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y observo sus acciones.
No he conocido a ningún hombre que obrara siempre de acuerdo con sus principios. Yo no hago a los demás lo que no quisiera que ellos hicieran conmigo.
El que sabe mantener un porte digno aun cuando se halla entre sus amigos, conseguirá que sus más íntimos amigos sientan un gran respeto hacia él.
Lo que ambiciono y deseo es no caer en vanagloriarme por mis virtudes o inteligencia, y no pregonar mis buenas acciones.
Un hombre digno debe ayudar a los necesitados, pero no aumentar los bienes de los ricos.
Es mejor amar la verdad que el frío conocimiento de la misma; es mejor complacerse en la práctica de la verdad, que el simple amor hacia ella.
Estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio si con él pudiera obtener grandes riquezas por medios honrados; si por el contrario, para enriquecerse debiera emplear medios deshonestos, preferiría seguir en la pobreza dedicándome a mis actividades favoritas.
No he hallado todavía ningún hombre santo; como máximo sólo he logrado conocer a algún hombre sabio. No comprendo cómo puede haber hombres que actúen sin saber lo que hacen.
Quienes son pródigos en exceso y se entregan al lujo, fácilmente se vuelven orgullosos.
Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces.


Es posible lograr que el pueblo siga al hombre bueno, pero nunca se le podrá forzar a que le comprenda.
En general los hombres aman más la belleza corporal que la virtud.
Cuando uno no ha alcanzado todavía la perfección en el servicio de los hombres, ¿Cómo es posible que sea digno de servir a los espíritus?
¿Qué es la muerte? Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿Cómo puede inquietarnos el conocer la esencia de la muerte?
Tan malo es pasar de la medida como no alcanzarla.
En público, compórtate siempre como si estuvieras ante un personaje muy distinguido; cuando debas dar alguna orden al pueblo, muestra el mismo respeto y dignidad como si estuvieras ofreciendo el gran sacrificio. No quieras para los demás lo que no quisieras para ti.

El hombre bondadoso es mesurado al hablar. El hombre noble es el que nunca siente pesar ni temor. Sólo el que cuando se examina en su interior no encuentra nada malo puede verse libre de todo pesar y temor.
Resulta totalmente imposible gobernar un pueblo si éste ha perdido la confianza en sus gobernantes.
Buscar ante todo la rectitud de nuestras palabras, y ajustar luego nuestra conducta a ellas. Obrar siempre de acuerdo con la justicia, para perfeccionarnos cada día en su realización. Las inquietudes interiores provienen de desear la vida de quienes se ama, mientras que se desea la muerte de aquellos a quienes se podía, ya que ello es como desear al mismo tiempo la vida y la muerte de alguien. El hombre perfecto no pone su máxima aspiración en las riquezas.
Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.
Lo primero que debe mirar el jefe que su conducta sea sencilla, recta y justa; tener en cuenta los consejos de los demás, controlar sus actos, y no mandar despotamente.
Combatir vicios y malas inclinaciones consiste en no combatir los vicios y malas inclinaciones de los demás antes de haber eliminado los propios.

¿En qué consiste la bondad? En amar a todos los hombres. ¿En qué consiste la ciencia? En conocer a los hombres. El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.
Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido.
Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿Qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico ¿Qué más puede hacerse por él? Educarlo.
Quien se controla a sí mismo y por el bien, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás hombres.
¿Cuál es la esencia de un buen gobierno? No resolver los asuntos con precipitación y no buscar el propio provecho.
Si todos los habitantes de nuestra aldea sienten afecto hacia un hombre, ¿Qué debemos opinar de él? Este hecho no resulta suficiente para emitir un juicio sobre dicho hombre.
El hombre vulgar es vano y orgulloso, aun cuando su posición no sea elevada. Se halla muy cerca de la perfección el hombre que es constante, paciente, humilde y mesurado en el hablar.
Deben imponerse castigos cuando convenga. La fidelidad no es contraria a una justa corrección.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
No debe afligirnos el que los hombres no os conozcan. Lo lamentable es que no seáis dignos de ser conocidos por los hombres.
La prudencia aconseja no indignarse cuando los hombres nos engañan, no entristecerse cuando son infieles. El hombre prudente prevé siempre estas eventualidades.
El que de niño no ha respetado a sus hermanos ni a sus padres, en la edad madura no ha hecho nada provechoso, y al llegar la vejez no ha muerto, es un hombre despreciable.
¿Qué es lo más importante para alcanzar una conducta correcta? Ser sincero en todo momento y mantener siempre la palabra dada. Procurar que aún el menor gesto refleje la dignidad interior, y no cometer ninguna acción asombrosa. Si obras así, tu conducta será admirada en todos los lugares, aún entre los pueblos bárbaros. Por el contrario, si no eres sincero, si faltas a tus promesas, si tus gestos no son dignos o tus acciones son deshonrosas, tu conducta será despreciada tanto en una ciudad de 10.000 familias como en un villorrio de 35 vecinos.

                       Cuarto.. Libro ..Clásico
Si la ganancia o el provecho se anteponen a la justicia, los súbditos nunca estarán satisfechos y el príncipe se hallará en un peligro constante.
Si los hombres con canas pueden cubrirse con vestidos de seda y comer carne, si los jóvenes de negros cabellos dejan de padecer hambre y frío, la vida del reino será próspera. No ha existido ni un solo príncipe que obrando así haya dejado de alcanzar autoridad sobre su pueblo.
Si un rey no gobierna con rectitud, es decir, si no colma de beneficios a su pueblo, es porque no quiere y no porque no pueda.
Si un príncipe se entristece por las desgracias de su pueblo, los súbditos también sentirán pesar por las tristezas de su príncipe. Si el príncipe se alegra con la felicidad de su pueblo, y hace suyas las penalidades de sus súbditos, no tendrá dificultad alguna en su gobierno.
Si tú amas con locura las riquezas, no debes hacer otra cosa que compartirlas con el pueblo.
Lo que hacen los gobernantes es luego imitado por el pueblo. No puedes, por consiguiente, acusar ahora al pueblo de su proceder ni condenarle por ello, pues ha imitado lo que había aprendido de su príncipe; ha devuelto que se le había dado.
El noble que pretende fundar una dinastía no aspira a ser elevado a la dignidad Imperial, sino que se limita a preparar el camino para sus descendientes; si la voluntad del cielo le es propicia, será elevado el mismo a la suprema dignidad.


La sabiduría y la prudencia de nada sirven si no se presenta una ocasión propicia; los buenos arados nada pueden por sí solos, si no se presenta una estación favorable.
Es preciso obrar con rectitud sin pensar en las consecuencias. No debemos omitir el cumplimiento de nuestros deberes, ni realizarlos antes de tiempo.
Quien pretenda someter a los hombres por la fuerza de las armas no alcanzará la sumisión de sus corazones; por esto, la violencia nunca es suficiente para dominar a los hombres.
Quien conquista a los hombres por la virtud, consigue que todos se sometan a él sin reservas y con corazón alegre.
Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.
Cuando el cielo nos envía calamidades, podemos superarlas; cuando las hemos buscado nosotros mismos, sucumbiremos ante ellas.
Quien no haya sentido nunca compasión hacia los demás no es en verdad un hombre, tampoco puede ser considerado verdadero hombre quien jamás haya experimentado los sentimientos de vergüenza y aversión; el que no posea los sentimientos de abnegación y respeto no puede ser considerado verdadero hombre; quien no distinga lo verdadero de lo falso, lo justo y lo injusto, no es un hombre.
Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás.
Lo que hagáis, a vosotros os pertenece; yo sólo debo responder de mis propios actos.
Para la defensa de un reino no son suficientes ni las fortificaciones que se construyan, ni los obstáculos naturales que representan las montañas y los ríos, ni la abundancia de armas. La mejor defensa de un reino consiste en la decidida voluntad de sus habitantes, la cual se conquista mediante un gobierno humanitario y justo.
Opinión personal:
Analizando a fondo los pensamientos anteriores, podría incluir que se basa en los gobiernos y su forma de gobernar donde si la cabeza esta bien, el pueblo lo esta.


Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...