19/11/11

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Historia
Es la ciencia social, que se encarga de estudiar el pasado de la humanidad. 


Iniciamos por México comentando sobre la Independencia como tema muy importante para nuestro país 


Hechos:

El 15 de septiembre de 1808, el mariscal de campo, Don Pedro Garibay, encabezó un ataque contra el virrey Iturrigaray, a quien destituyó, argumentando que la acción correspondía a un movimiento popular, fueron sus enemigos del partido español y no el pueblo, quienes le cobraron su actitud débil frente a la invasión de las tropas napoleónicas a España, de esta manera impidieron que el virrey destituido, estableciera un gobierno provisional basado en la autonomía y libertad, con diputados de toda la Nueva España. Con Iturrigaray, cayeron Cristo, Verdad y Azcárete y el fraile Talamantes, pioneros de la idea de una Nueva España independiente de la metrópoli. Hasta 1810 el espíritu libertario parecía terminado, pero la inquietud ya estaba sembrada en el pueblo mexicano. Con el pretexto de formar una academia literaria, varios criollos ilustrados, entre ellos el jalapeño Don Diego Leño, sostenían pláticas destinadas a lograr la emancipación del país. Los encabezaba Ignacio Allende, quien a su vez invitó a Miguel Hidalgo y Costilla, sacerdote del pueblo de Dolores, Guanajuato, a unirse y acabó por encabezar el movimiento. 
La acción independentista programada para iniciar el 2 de octubre, pero cambiaron sus planes porque la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, se enteró de que se había filtrado información sobre la insurrección. La noche del 15 de septiembre de 1810, la Corregidora puso al tanto del peligro al cura de Dolores. A la mañana siguiente, Hidalgo decidió adelantar los planes independentistas y sin vacilar, tocó la campana de su parroquia. Cuando sus feligreses se reunieron en la iglesia, los convocó a tomar las armas en contra de los españoles, acusándolos de que querían entregarle su tierra a Napoleón. Éste es el grito con el que los mexicanos se comprometieron a luchar todo lo que fuera necesario para lograr su libertad. 
Hidalgo tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe y esto le agregó un ingrediente de fervor religioso a la consecución de un proyecto político e incitó el odio de castas. Allende, más moderado, trató de aplacar la furia del pueblo, pero no lo consiguió, ya que Hidalgo emitió decretos que favorecían el ataque del pueblo sobre los españoles. 
Después de algunos triunfos menores sobre las tropas realistas, Hidalgo es derrotado por el ejército del virrey Calleja en Aculco y en Puente Calderón. Su tropa se desintegra. Hidalgo trata de recuperar sus fuerzas e intenta huir a Texas, pero como cualquier hombre público, además de seguidores, también tenía enemigos, quienes en Acatitla de Baján, lo entregan junto con los militares Allende, Aldama y Jiménez al poder virreinal, que decide su fusilamiento. Sin embargo, Calleja no logra, con la ejecución de los líderes, terminar con el proceso de independencia. Hidalgo había promovido movimientos insurgentes en muchas otras zonas del país. 

Otro religioso, José María Morelos y Pavón, se levantó en 1811 en el sur, y en lugar de organizar un ejército, creó varias guerrillas encabezadas por Matamoros, Galeana, Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero. Morelos es responsable de la primera derrota del virrey Calleja, cuando resistió con éxito el sitio de la heróica ciudad de Cuautla, hoy estado de Morelos. Para 1812, los insurgentes ya habían tomado cinco ciudades en el sur del país: Orizaba (donde quema el estanco del tabaco), Cuernavaca, Tehuacán, Oaxaca y Acapulco. 
En 1813, Morelos instauró el Congreso de Chilpancingo y designó a Guadalupe Victoria para que llevara la revolución a la provincia de Veracruz, y redactó la Constitución de Apatzingan, la cual jamás alcanzó legalidad por la división existente al interior de los ejércitos insurgentes. Después de este esfuerzo fracasado, las derrotas de Morelos empezaron a acumularse y en 1815, el congreso de Chilpancingo se disolvió; Morelos fue capturado y fusilado. 
La muerte del líder fragmentó el movimiento independentista y sólo los generales insurgentes Osorno, Guerrero y Guadalupe Victoria lograron sobrevivir, ocultos en las montañas. Calleja le deja el cargo de virrey a Apodaca, quien en 1816 decreta una amnistía general, tratando de sacar de la ruina a una tierra devastada por los siete años de guerras internas. Guadalupe Victoria no cede a la amnistía y se esconde en Puente del Rey, Veracruz; población que hoy se llama Puente Nacional. 


En 1820, la causa independentista parecía aniquilada, pero la divulgación en España de la constitución de Cádiz, abiertamente anticlerical, vuelve a llevar el tema de la libertad a la mesa de los criollos mexicanos. Algunos acogieron los sucesos en el imperio como eventos que revalidaban la promesa de libertad y se dio la conspiración de la iglesia de la Profesa. El plan consistía en alcanza runa independencia “moderada”, para la cual idearon un gobierno leal al rey Fernando VII en manos de un militar elegido por ellos: Agustín de Iturbide, quien se convirtió en General de los Ejércitos del Sur. 
Aunque muchos líderes insurgentes se oponían a la fuerza militar encabezada por Iturbide, Vicente Guerrero aceptó reunirse con él en el actual Estado de Guerrero. El 24 de febrero de 1821, los dos redactaron y firmaron el llamado Plan de Iguala, en el cual se proclamaron tres garantías no negociables: la independencia completa e inmediata de México ante el gobierno de España; un trato igual para criollos, mestizos y españoles y la hegemonía de la religión católica. Tanto las fuerzas realistas como los grupos insurgentes, pusieron los ideales plasmados en el plan, en manos del Ejército Trigarante, precedido por una bandera en la que cada color (verde, blanco y rojo) simbolizaría las Tres Garantías que respaldaban ideológicamente al nuevo México independiente. El Plan de Iguala demostró que la diplomacia y la capacidad de acuerdo podían terminar con la guerra, que para entonces, ya había durado 10 años y había traído mucha miseria y muerte en todo el país. 

El rey de España, ante los hechos, mandó a Juan de O´Donojú como virrey a la Nueva España y cuando éste llegó a Veracruz, en lugar de asumir el cargo para el cual había sido nombrado, tuvo que firmar el 24 de Agosto de 1821 los Tratados de Córdoba con Iturbide. El Ejército Trigarante se dirigió a la capital a celebrar el triunfo, entró a la ciudad el 27 de septiembre de 1821. Al día siguiente se proclamó formalmente la independencia. 

Sin embargo, fue el puerto de Veracruz testigo de la Independencia de México, que se logró hasta 1825. En ese año, el general Miguel Barragán tomó el fuerte de San Juan de Ulúa, último reducto del ejército español en México y con este acto, expulsó a los últimos peninsulares de la recientemente libre e independiente tierra mexicana. Guadalupe Victoria, ex-comandante militar de Veracruz, fue el primer presidente de los Estados Unidos Mexicanos. 


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